Experiencia con Mochileros

Mochileros… un grupo sin dudas increíble para emprender tu primer viaje a grandes ciudades con hermosos paisajes y grandes historias…

Mi primer viaje sola fue con Mochileros a Europa. Hicimos la Ruta Total, la cual constaba de cuatro países distintos, con lo que conlleva eso… varias ciudades, culturas diferentes y hasta ¡cambios de temperatura!

Llegué a Madrid sola desde Argentina, emocionada con mi primer viaje y encima al viejo continente, pero con esos  nervios de principiante. Primera vez en una ciudad tan grande y sola, pero no veía la hora de conocer a mis nuevos compañeros.

Preparada y como buen turista, iba chequeando mi ruta hacia el hostal con un mapita impreso que los chicos de Mochileros nos habían enviado para guiarnos. Tomé el tren, encontré la calle, pero no encontraba el hostal. Mis nervios aumentaron pero tenía esa adrenalina de búsqueda como en un dibujito animado. ¡Hasta que lo encontré! Muy amablemente me atendieron y deje mis cosas, emocionada por lo que venía. Fui a caminar las calles de Madrid hasta que se hiciera la hora del encuentro. Estaba maravillada con lo que veía y solo había caminado unas pocas cuadras nada más. Como siempre la Argentina llego tarde al encuentro jajá. Por fin llegue al punto de encuentro y ya estaban todos reunidos esperándome, el guía se presentó y ahí cada uno nos vimos por primera vez, sin pensar que íbamos a ser grandes amigos.

Empezó el tan esperado tour por cada una de las ciudades y países que teníamos planeado visitar. Madrid nos enseñó “La puerta al Sol” ese hermoso lugar que cuando se pone el atardecer es una de las cosas más lindas que hay; Nuestro primer “walking tour”, ¡que manera de caminar por dios! No veíamos la hora de encontrar un banco para descansar un rato jaja y todo lo que nos faltaba por recorrer! La plaza Mayor, La puerta de Alcalá, e incontables momentos compartidos. Sin olvidar los riquísimos churros con chocolate! No importaba la temperatura, no nos perdimos ese manjar.

Toco la hora de partir a Barcelona, un poco violenta la llegada a la estación de tren ya que confundimos la hora de salida y llegamos literalmente corriendo al andén como un enamorado buscando a su amada, con la excepción que íbamos con grandes maletas y mochilas cargadas. Toda una odisea, el checador de pasajes espero a que subiéramos para cerrar las puertas. Son las cosas que pasan en los tours y que dejan un recuerdo divertido.

Muchas fotos, muchos lugares nuevos y grandes historias, pero ninguna se comparó con nuestra primer noche en La Barceloneta. Hasta largas horas de la noche contando cada uno su historia y compartiendo un par de “birras” (chelas) y snacks. Algunas lágrimas, muchas risas y algún que otro momento de metidas al mar (las chelas hicieron efecto jajá). Ese fue nuestro primer gran momento en grupo y que ninguno de nosotros va a olvidar.

 

Oh la la! Llegamos a París. La ciudad del amor y de grandes monumentos, el gran monumento. La torre Eiffel. Miles de fotos y videos, pero nada se compara a la hora 20 cuando esa gran torre se prende e ilumina toda la ciudad. Grandes caminatas, festejos de cumpleaños y una noche de fiesta en el hostal que nadie va a olvidar! Muchos encontraron el amor y otros encontramos el alcohol jajá! La “resaca” (cruda) duro hasta pasado el mediodía del otro día. ¡Qué gran noche y festejo!

Foto por Alexjumper.com
Pic-nic en el Parque Inglés de Munich, Alemania.

Partimos a “Munchen”, ciudad de la tan rica y deseada cerveza. Monumentos y edificios estilo gótico que de día se iluminaban con el sol y de noche daba miedo. La gran “Marienplatz”, nuestros puntos de encuentro y motivos de risa hablando como alemanes. Día de nieve y mucho frio en el hermoso Zugspitzen y noche de muchas cervezas y risas. Destinados a festejar como en París nos dirigimos a un “bar cubano” para seguir con nuestra “peda”. Llegamos y además de estar vacío era martes y nadie salía a bailar salsa, ni siquiera a tomar chelas. Tristes y con algunas cervezas de más volvimos al hostal. Ningún bar puede seguirnos el ritmo.

Partimos a la gran esperada Italia. Primera parada: Venecia. Wow! Llegar y emocionarme hasta las lágrimas al ver la “Plaza de San Marco”, escuchar música clásica y tener la vista del canal, es una de las más hermosas experiencias que viví. Obvio que más allá de la historia y grandes edificios y góndolas, no íbamos a perdernos la belleza de los italianos! Por dios, ¡bellísimos! Creo que mi corazón se disputo por primera vez entre los hermosos italianos y las pizzas…

Luego de una noche a la orilla del canal, donde cada uno expresó su deseo para este año que vendría. Algunos prometieron visitas y otros hospedajes para cada uno de nosotros. Ya nos estábamos extrañando y faltaban algunos días todavía…

Mochilera en Florencia

Arribamos a Florencia! Cuna del David y el “Monte Vecchio”, nos deleitamos con cada una de las iglesias, duomos y edificios (Sin contar con los bellos italianos que seguimos apreciando jaja). ¡Qué hermosa ciudad! Me arranco más de un suspiro con tan hermosas vistas y algún que otro deseo de volver. Pero nada se comparó con nuestra primera noche destinada a irnos de “antro”. Aprovechando el “Happy Hour” del hostal y con algunos vinos y chelas de más, salimos en búsqueda de fiesta. Luego de una caminata muy laberíntica (Nuestro guía se perdió, ¿pueden creer?!) Llegamos a un muy refinado antro. Luego de convencer al guardia (daba miedo!) de entrar todos en grupo, nos quedamos afuera cuando nuestro guía no fue vestido para la ocasión (Quién iba de pantalones cortos a un antro?! Nuestro querido José jajá). Retomando nuestra vuelta al hostal, volvimos a perdernos, creo que esa noche caminamos más que en los tan deseados “walking tour” jajá.

Carla Mochilera en Roma

Pisa…día de fotos y souvenirs. Llegamos a Roma! Es increíble la historia y modernidad que puede tener una ciudad. La “Fontana Di Trevi” ese hermoso monumento a los deseos, el gran “Coliseo” y grandes iglesias llenas de arte. Sin olvidar nuestra visita al Vaticano. ¡Wow! Una mezcla de sentimientos que solo el que piso ese templo y lugar de Dios, sabrá que se siente. Saber que estas en su hogar, pensar que alguien de mi país representa al mundo, es sentirse más querido, alagado con las cosas que uno escucha y presiente.

Como no estábamos algo sensibles… llego nuestra última noche en Roma, de nuestro tan amado tour. Disfrutamos de una hermosa cena que ninguno de nosotros va a olvidar.

La despedida… que triste se siente uno cuando por fin hay que retomar la rutina. Luego de separarnos para cada uno abordar su vuelo, volvimos a prometernos visitas, mensajes y hasta viajes nuevamente en grupo. ¡No queríamos separarnos!

Si bien mi vuelta a Argentina no fue la mejor (problemas con cancelación de vuelos, estadías no deseadas en otras ciudades…) llegué a mi casa. Con ese gustito amargo de finalización de viaje, vacaciones.

Mochileros me enseño que para cumplir un sueño y conocer un lugar nuevo, no hace falta viajar solo. Un viaje en grupo, es un viaje con amigos. Me “picó el bichito” viajero con Mochileros y estoy segura que voy a volver a viajar con ellos, y conocer gente y lugares nuevos llenos de magia.

Carla Asef

Argentina

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