Todo comenzó por la idea de festejar mi graduación. Mi mamá que había ahorrado para tal evento tan importante, me dijo que escogiera el vestido que quisiera, las zapatillas más bonitas, que invitara a toda mi familia, amigos, vecinos a la fiesta, comencé a buscar opciones y aunque si me emocionaba, no me llenaba del todo. Hay personas que son felices con la ropa, el coche o la fiesta de sus sueños, pero yo quería algo más que eso, quería algo que me durara toda la vida, y ¡vaya que lo conseguí!

Comencé a buscar viajes, pero la pregunta era ¿A dónde? ¿Con quién? Intenté convencer a varios amigos pero no tenían tiempo o a ellos si les llamaba más el tema de la fiesta, las cosas se fueron poniendo más difíciles pues busqué agencias de viaje donde me decían “ está un poco elevado de precio, pero estarás en un hotel, no un hostal donde hay ratas, donde te pueden secuestrar, blablablá… Te daremos un cuarto para ti sola donde no perderás tu privacidad con gente que no conoces, también vamos a viajar en un auto de la agencia de país a país (tardándose 6-7hrs o más) pero no entrarás al metro peligroso” comencé a creer que efectivamente recorrer el mundo de forma cómoda y segura era para los ricos o muy afortunados, pfff… ahora entiendo lo absurdo de todo lo que en ese momento creí; un buen día me topé con la página de Mochileros.com.mx, me agradó su propuesta, leí opiniones de viajeros, todos felices de haber viajado con ellos, hablé con mi mamá y con todo el miedo que podía tener, deposité y aparté mi viaje.

Hicimos un grupo de WhatsApp y comenzamos a presentarnos, claro que los stalkee y comencé a preguntarme ¿y si nadie me habla? ¿y si no les caigo bien? Somos tan distintos y nunca me he caracterizado por ser precisamente sociable” Cuando llegué al aeropuerto y conocí a la mayoría vi que efectivamente éramos muy diferentes entre nosotros y ésa fue una de las mejores experiencias del viaje, sales de tu zona de confort, platicas con gente de otra ciudad, de otro estado, incluso de otro país, el no entenderte del todo, el aprender modismos nuevos, esa es la maravilla del choque de culturas.

Antes de partir del aeropuerto de la CDMX

En fin… llegamos a París, llegamos a un Hostal bonito, limpio, grande, con personas amables y viajeros igual de emocionados. Compartes habitación con 3-6 personas dependiendo el lugar, pero no son extraños, son amigos potenciales y quien haya pasado por esa experiencia me dará totalmente la razón, ¿cucarachas? ¿secuestradores? ¿suciedad? PARA NADA. Todos los hostales que visitamos fueron lugares seguros, cómodos, limpios y mucho mejores que varios hoteles que había checado previamente. Cuando salimos a conocer París entendí porque le dicen “La ciudad del amor” y es que pocos lugares en el mundo provocan tantos suspiros como éste. De mis momentos favoritos fue el ver la Torre Eiffel… aunque ya la hubiese visto miles de veces en fotos, libros, postales… el tenerla frente a mí fue algo único; Durante todo un día tuvimos un guía excelente, de esos enamorados de su trabajo que te trasmite todo el cariño por su ciudad, donde cada 5 pasos que dábamos tenía una anécdota histórica que nos dejaba con la boca abierta, no sé cuántos kilómetros caminamos, pero la felicidad que sientes al conocer todo lo que tiene París hace que te olvides de cualquier malestar físico o emocional. En fin, llegó la hora de partir “¡¡¿Qué? De ninguna manera, yo quiero vivir aquí por siempre!!” por obvias razones tuve que resignarme y prometerme a mí misma regresar. Partimos hacia Brujas en tren… ¡EN TREN! Mi primera vez en un Tren, sino te has subido a un Tren Europeo créeme ¡¡Tienes que hacerlo!! .

En Brujas los mochileros tuvieron un viaje en bici… ¿yo? Yo estaba de gorda comprándome un Waffle (buenísimo), porque déjame decirte otra cosa que tiene mochileros, es que te dan ideas de dónde ir, arman un plan con diferentes puntos de encuentro, a diferencia de otras agencias de viaje convencionales. Jamás te prohíben visitar otros lugares, al contrario, te dan tips súper útiles (obviamente donde si tienes que estar puntual es en las salidas de trenes); Bueno, por obvias razones un paseo en bici en Brujas es obligatorio, así que después de la mejor vista en Belfort renté una, paseé de lo más rico, sacando fotos, deteniéndome donde quería el tiempo que quería, al final me reuní con mis compañeros en el mercadito navideño (donde habíamos quedado previamente), cenamos riquísimo, convivimos un rato en el hostal y es hora de irnos ¿Qué? ¿Otra vez? ¡Nooo!

¡¡Llegamos a Múnich!! He de decir que todo ahí es impresionante, la comida de reyes, el ambiente y la cerveza en Hofbrauhaus digna de mención (y eso que a mí normalmente no me gusta, pero ¡¡hay cerveza hasta para las personas que no les gusta la cerveza!!), ¿La palabra más mencionada? “PROST” aunque Jorge se esforzó porque aprendiéramos más que eso. Ahí probé el “Nurnberger Elsenlebkuchen” es como una galleta muy popular en los mercados navideños, lo que tiene de difícil el nombre lo tiene de rico, créeme… también fuimos al Jardín inglés, donde mis 2 nuevas amigas (Fabi y Vero) y yo nos compramos un postre diferente para compartir y probar los más posibles, fue ahí donde probé por vez primera el “Hot wine” que aparte de rico te ayuda muchísimo con el frío.

Les dije que la comida era de reyes                                                                      Nurnberger Elsenlebkuchen

Nuestro próximo destino fue Salzburgo, !Epaaaa! antes de continuar… Si piensas ir a Europa en Invierno, tienes que ir bien abrigado y estarás bien de verdad, pero en Salzburgo ¡¡llévate toda tu maleta puesta!!, Diana, staff de Mochileros nos advirtió, pero decidí ir con la misma cantidad de abrigos que todos los días. Moraleja: siempre, SIEMPRE escucha a los expertos. Y pues nada… me estaba congelando, quitando ésa parte Salzburgo es bellísimo.

¿Quieres el mejor paisaje del mundo? Zugspitze es para ti. Es impresionante como ninguna cámara le hace justicia a lo que están viendo tus ojos, aun así tendrás unas fotos de infarto; tal vez el ir sola hubiera estado bien, pero ir con estos mochileros fue fantástico, fue ir con amigos, todos estábamos como niños chiquitos aventándonos nieve, lanzándonos en el trineo, jugando, riéndonos y por supuesto siempre dispuestos a sacarte una buena foto.

Luego llegó el turno de Praga (la gente de ahí es muy guapa), amé los cisnes que hay en el lago, Vero y yo fuimos a darles comida, mucha gente hacía lo mismo, ellos estaban felices recibiendo directo de nuestra mano; después de apreciar el famoso reloj astronómico fuimos a cenar a un restaurante donde unos señores nos tocaron nuestro “cielito lindo”, es raro que ésa canción nunca ha sido de mis favoritas pero estando en otro país cada que la escuchas se te hace un nudo en la garganta de la emoción y del orgullo que sientes de ser mexicano, ya sé que se escucha muy cliché pero es la verdad, todos cantando “Cielito lindo” con tanto sentimiento, después nos fuimos a bailar y a divertir; al otro día cuando tocó el tour con el guía Vero y yo llegamos tarde… así que al otro día fuimos con el grupo de mochileros que venía atrás de nosotros… ahí entendí que no es que haya sido algo extraordinario el grupo que me tocó, sino que cuando estás viajando tienes la necesidad de platicar con otras personas acerca de tu país, de tu cuidad y la de ellos, nos la pasamos muy bien y claro el guía como es costumbre fue excelente.

En Berlín pasamos la navidad, todos ya con nuestros regalos del intercambio (que previamente organizamos), yo di una taza y recibí un osito, Jorge nos sorprendió con un regalo, una libreta de viajeros donde la mayoría ocupamos para escribirnos algo (como en la secu cuando no sabíamos si nos íbamos a volver a ver, sólo que ahora más inspirados que un “nunca cambies” jaja), ésa libreta sin duda seguirá siendo mi compañera en todos los viajes que me esperan,  por otra parte mi compañero Luis nos regaló a cada uno una pulsera la cual aún uso con mucho cariño, fue una Navidad memorable, en compañía de personas que tal vez en otras circunstancias no nos hubiésemos llevado tan bien,  pasamos el resto de la noche en el Bar del Hostal.

Navidad en Berlín

Finalmente llegamos a Ámsterdam, después de tantos días, tantos paisajes, tanta comida, tanta historia, no pensé que me fuese a gustar tanto una ciudad, pero Ámsterdam rebasa todo, si sientes que no encajas en cualquier parte del mundo, ahí seguro que sí, son las personas más amables y tolerantes de todos, Ámsterdam tiene muchísimo que ofrecer, se respira un ambiente de paz, donde voltees seguro hay una historia muy interesante que escuchar, hay casas con poco más de 2 metros de ancho y aun así yo me mudaría feliz ahí, luego de hacer malabares para que la foto en las letras de AMSTERDAM saliera bien, nos tocó despedirnos, algunos regresaron otros nos quedamos unos cuantos días más.

Como conclusión puedo decir que ha sido la mejor experiencia que he tenido hasta ahora, fueron 16 increíbles días recorriendo Europa con la mejor compañía, omití muchísimos lugares que visitamos, puesto que si cuento todo aquí podría salir un libro de todas las cosas maravillosas que vi, que comí, que sentí…  Mochileros habla de un “bicho viajero” que completamente es cierto, ahora quiero recorrer el mundo y convencer a las personas que tienen que hacerlo. ¡Nos vemos en el próximo viaje Mochileros!

 

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